En el contexto actual de 2026, la selectividad alimentaria se ha vuelto un desafío complejo que requiere una mirada que trascienda lo nutricional para adentrarse en lo neurosensorial. En Makipura, nuestras especialistas entienden que el acto de alimentarse es la culminación de un proceso de integración de sentidos: olfato, gusto, tacto (texturas) e incluso la propiocepción.
¿Por qué existe la selectividad alimentaria?
No siempre se trata de una conducta de oposición; a menudo, es una respuesta defensiva del sistema nervioso.
- Hipersensibilidad Táctil: Ciertas texturas (como lo rugoso o lo viscoso) pueden generar una respuesta de rechazo físico real en el niño.
- Rigidez Cognitiva: La necesidad de que la comida luzca siempre igual para sentirse seguro.
- Disfunción en la Integración Sensorial: El cerebro procesa los estímulos de la comida de forma abrumadora.
Consejos prácticos para el hogar:
- Exposición sin presión: Permite que el niño interactúe con el alimento sin la obligación de comerlo (tocarlo, olerlo o jugar con él).
- Encadenamiento de alimentos (Food Chaining): Introduce cambios mínimos en alimentos que ya acepta (por ejemplo, cambiar la marca de un yogurt o la forma de una galleta).
- Ambiente predecible: Mantener rutinas claras reduce la ansiedad, permitiendo que el sistema nervioso esté más receptivo a probar cosas nuevas.
Nuestro equipo de nutricionistas, respaldado por 14 años de trayectoria, diseña planes personalizados que respetan la neurodiversidad y buscan la armonía familiar en la mesa.